viernes, 31 de julio de 2020

Qué demonios soy?

La gente suele usar etiquetas para auto-definirse, ya sea por cuenta propia, o porque han sido marcados con las etiquetas que otros les atribuyen, sean buenas o malas. En mi caso no tengo muchos recuerdos de eso. Cuando era niño, los adultos, principalmente las señoras de edad, solían decirme que era muy lindo. En el colegio me iba bastante bien, pero no recuerdo si recibí alguna felicitación por parte de alguien. Dado que mi situación de tercermundista era peor en aquellos días, no era posible premiarme con la consola del momento, ni con uno de los primeros celulares a color, a diferencia de la mayoría de mis compañeros que parecían tener esto y mas sin demasiado esfuerzo. A los 12 años me enteraría que tengo síndrome de asperger, lo cual explicaba por qué con cada cambio de profesor, llamaban a mi mamá para preguntarle por qué yo caminaba en solitario durante los recreos.Tengo entendido que en estos casos, el individuo con asperger al enterarse de su condición, logra aclarar muchas cosas y se comprende mejor, logrando tener una mejor vida de lo que tenía antes. En mí caso nada resulta de acuerdo a lo esperado. Las constantes burlas de mis hermanos, y notar un trato sobre-protector por parte de mi madre, me hicieron terminar odiando esa parte de mí. Actualmente si alguien que sabe de esto me pregunta al respecto, no recibirá mas que respuestas evasivas. No sé quien llegue a leer esto, pero seas quien seas, asegúrate de que esté muy ebrio antes de tocar el tema. Ahora me doy cuenta que uno de mis problemas siempre fue mi madre. O me hacía sentir con una capacidad mental superior, o me hacía sentir inferior en todo lo demás. Recuerdo cuando frustró por unos años mi idea de jugar básquet, al decirme que soy torpe con los movimientos y comentarios de ese estilo. En parte fue culpa mía por hacerle caso, pero era lo único que sabía hacer: obedecer ciegamente, y rara vez cuestionarme algo. Del trato de mis compañeros en ese periodo tengo pocos recuerdos. De vez en cuando recuerdo algo malo, y los rostros de antiguos enemigos. Lo mas tangible son algunas fotos que he olvidado borrar, y un cuadro de graduación que no ha sido quemado porque mi madre lo tiene guardado.
Al demonio. Creo que la mejor manera de responder a la pregunta del título, es yendo al principio. Pero no al principio de quien todos creen que soy, sino el principio de lo que ahora sé que soy.

Un muchacho cualquiera estaba cerca de la pubertad, y debido al alboroto hormonal que eso conlleva, termina descubriendo un fetiche que, de manera inconsciente, lo hacía sentirse aún mas distinto a los demás. Pasaba el tiempo, y sin darse cuenta, ya estaba buscando videos con este contenido, aún sin conocer términos como fetiche o anastimafilia. Junto con eso, una gran misantropía fue creciendo en su interior, mientras se volvía mas ermitaño. Pasó mucho tiempo sintiéndose como un fenómeno, y alejándose antes que lo alejaran. Corrían los años, y el primer fetiche se terminaría mezclando con otros como el yiff y el hentai. Durante la segunda mitad del año 2018 se enamoró de una chica trans, alejándose todavía mas de lo que la sociedad considera "normal". Poco después sentía que iba a explotar. Ya no podía contenerse mas. Sus fetiches, sus gustos, su excentricidad, sus miedos, su odio... serían liberados, materializándose en una oscura y monstruosa encarnación que está condenada a vivir entre las sombras. Eso es lo que soy.

Cuando surgió la idea de este blog al final del año 2018, y cuando finalmente se publicó en 2019... las personalidades estaban muy entremezcladas. Aunque hace relativamente poco comencé a hablar en tercera persona cuando me refiero a mi contraparte humana, no es ese el motivo por el que esta y la anterior entrada siguen estando, en su mayoría, relatando aquellos sucesos en primera persona. Aquel joven que muy pocos conocen de manera profunda, estaba prácticamente inubicable durante el mes de junio. Fue entonces cuando yo logré asentarme, y finjo ser él con cada vez mas frecuencia. A veces solo emerjo de manera no intencional en algún pequeño gesto cuando discute con su madre. Y a pesar de lo que me han dicho ya tres personas, estoy cada vez mas cerca de destruirlo. Las partes ya no lograrán unificarse, puesto que ese joven nunca aceptará su existir, nunca enfrentará sus problemas existenciales, nunca confrontará su pasado, nunca superará sus miedos... a diferencia de mí, que soy capaz de vivir auto-marginado, gracias a mi naturaleza. No es que no tenga mis propios problemas... pero cualquier término, palabra, condición que se pueda aplicar en mí, se reduce a una sola cosa: monstro. Ahora sé quién soy. Yo soy el monstro, y todo lo que eso conlleva.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario