viernes, 8 de mayo de 2020

Entre el confinamiento y la demencia

Es como si no hubiesen pasado mas de dos semanas desde la entrada anterior del blog. Nunca pensé que la cuarentena se sentiría eterna y fugaz a la vez...pero si llegué a pensar, desde luego, que los problemas con mi familia no cesarían. Lo único rescatable de este periodo que concierne una entrada a otra, es que finalmente hablé con Victoria. A inicios de abril me dijo algo que fue sucedido por un intercambio de stickers en Telegram, hasta que me preguntó si todo estaba bien. Pese a la distancia de nuestros corazones y dada la confianza que nos teníamos, le conté un par de cosas, dándole a entender, además, que no quería volver a alejarme de ella. Incluso llegamos a enviarnos fotos y rolear como en el pasado. Me hizo sentir mejor en algunos aspectos, pero como todo lo bueno, puro y real, se terminó desvaneciendo, dejando un espacio mayor al habido anteriormente. Luego de entender demasiado tarde el significado no literal de "No tengo problemas en irme", me dijo "Vete y hablame cuando estés dispuesto a hablar realmente". Así corrieron los días, y posteriormente las semanas, para súbitamente recibir dos mensajes que decían "Supongo que no quisiste hablar nunca más conmigo" "Pues... bueno, bye". Me llevó casi dos días responder algo digno, y entremedio cometí (una vez mas) el error de hablarle de más a mi hermano menor. Luego de su diaria insistencia con que me levante para dejarlo solo en nuestra habitación compartida, debió notar mi mirada perdida. Ya no recuerdo si me preguntó o le dije sin motivo, pero el hecho es que terminé mencionando lo que pasaba por mi cabeza, reduciéndolo a "Hay ideas que se han estado gestando en mi mente por semanas". Un error común entre la gente, es creer que alguien puede cambiar de la noche a la mañana sin ningún motivo. Viniendo de él, su respuesta no debió sorprenderme, y sin embargo, lo hizo de todas formas. Al decir que yo debería ser actor, me dio a entender que desde su limitación mental, lo que dije no fue real, y por ende...probablemente cualquier otra cosa dicha o hecha por mí tampoco lo sea.  A veces me pregunto qué debo hacer para que se me tome enserio. ¿Matar a alguien? ¿Matarme a mí? Al demonio. Mejor regreso a lo que le respondí a Victoria.
"No realmente. Estuve a punto de hablarte en muchas ocasiones...pero siempre había algo que me detenía. O me paralizaba el miedo de que te volvieras a enojar conmigo, o me quedaba en blanco cuando quería empezar una conversación. Así fueron pasando las semanas, sintiéndome nuevamente más y más distante de ti...y peor conmigo mismo. No he estado bien. La cuarentena me está matando. Sigo soportando a mi familia y lidiando con la misma ansiedad del pasado, por lo que me atraso con los trabajos y termino cayendo en el mismo espiral interminable de siempre. No busco excusarme...pero sentí que te merecías una explicación. Quería ser tu amigo, pero ni eso puedo hacer bien. Perdóname por ser yo [...]"
Aunque después volví a meter la pata, por así decirlo, ya no siento la misma distancia de antes. Dentro de todo...eso es algo bueno [actualización: no me siento capaz de hablarle, y estamos mas distanciados que nunca .w.]. Por otra parte, aún habiendo pasado una semana con paro universitario, no fui capaz de concretar los encargos pendientes de mis profesores, ausentándome en todas las clases de esta semana. Aún habiendo disfrutado de algunas series, varios videos, algunos mangas, e incluso, del antiguo metaverso de Worlds.com, siempre termino deprimiéndome en algún punto, sea por el motivo que sea. Mi salud mental no hace más que empeorar, y este encierro no ayuda en absoluto. Algunos dirán "Que este tiempo nos sirva para unirnos y conectarnos mas con nuestras familias". Quizá en algunos casos sea así. En el mío no. Mientras mi madre sigue creyendo que mis asuntos también son de ella, llegando a desconectarme el WiFi como tiempo atrás para que me vaya a dormir, mi hermano menor sigue siendo el mismo engreído y egocéntrico de siempre. A decir verdad, no tiene sentido llamar hermano a alguien que disfruta menospreciarme y hacerme sentir mal, aún sin saberlo, aún sin ser capaz de notarlo, a excepción de las aisladas ocasiones que termino explotando. Supongo que alguien que vive de manera tan exteriorizada es incapaz de siquiera dimensionar todos los procesos mentales que se pueden llevar a cabo dentro de otra persona. Menos aún, de respetarlos si lograse tener cierta noción de estos. Ojalá hubiese llegado a esta conclusión mucho antes. Existe un único vínculo real entre nosotros, y no es la sangre. Bueno, técnicamente si lo es...pero soy de los que piensan que los lazos sanguíneos no hacen de alguien familia. En nuestro caso, lo que nos une es que ambos fumamos marihuana. Estando él consiente de que yo tenía cierta experiencia previa, decidió contarme durante el año pasado que tomó prestada mi pipa para fumar con sus amigos. Eso, sumado a otras instancias también relacionadas al tema de la hierba, terminaron encegueciéndome en reiteradas ocasiones posteriores, haciéndome ver únicamente una de sus dos caras (suponiendo que no son más). Hace poco lo escuché hablando con mi madre, y diciéndole lo gracioso que le parezco, citando la vez que le dije "No lo entenderías". Puede que la frase se haya popularizado por un meme, pero por el contexto en que la usé, no entiendo como se puede prestar para algo gracioso.
No me importa. Como creo haber dicho antes, no espero ser comprendido. Solo quiero que me dejen en paz, y viviendo en donde vivo no resulta factible. Ya es bastante complejo lidiar conmigo mismo. Añadiendo los problemas de convivencia, esto se tornó inviable hace mucho. Quiero que la cuarentena termine y salir por uno o dos días sin decir dónde. Quiero volver a sentirme vivo mientras tomo unas cervezas con mis amigos del instituto, teniendo las mejores conversaciones cuando ya está por amanecer. Quiero fumar hierba para olvidarme de todo por un rato, y que vuelva a revivir a mi artista interno con mas dibujos que la última vez. Quiero concretar mis proyectos sin hundirme por la falta de inspiración. Quiero aceptar que las relaciones no son lo mío, ya que nunca sé qué demonios quiero de una, ni con quién quiero estar en realidad. Quiero recordar como llorar, una vez que logre estar en el lugar y con las personas correctas...

No hay comentarios.:

Publicar un comentario